Mi mente se pierde y no se arrepiente.
Una y otra vez he intentado normalizar mi existencia.
.
Una y otra vez he fracasado; no importa cuánto me esfuerce, no importa cuánto lo evite:
mi mente, extraña y divergente, se pierde y no se arrepiente.
Siempre amigo de los marginados, comprendido por unos pocos,
siempre hay un puesto con mi nombre en la barca de los locos.
Leonardo correa
©2014
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